Estos son los trabajos que crecerán a pesar de la IA

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Luis

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Estos son los trabajos que crecerán a pesar de la IA

Llevamos meses escuchando que los algoritmos nos van a dejar a todos en la calle, pero si analizamos lo que está pasando realmente con la economía mundial, la película cambia bastante. La gran paradoja de este siglo es que cuanta más inteligencia artificial tenemos, más dependemos de las cosas que se pueden tocar. Según informes recientes de grandes inversores como BlackRock, el futuro no está en las nubes digitales, sino en el barro, el acero y los cables. Hay sectores que van a necesitar manos humanas de forma desesperada porque la tecnología, por muy lista que sea, no puede sostenerse sola sin una infraestructura física brutal.

EL BOOM DE LA CONSTRUCCIÓN Y LAS INFRAESTRUCTURAS URBANAS

Uno de los nichos donde el empleo va a ser masivo es la rehabilitación de ciudades. Se calcula que para el año 2050 el 70 por ciento de la humanidad vivirá en núcleos urbanos. El problema es que las tuberías, las redes eléctricas y las carreteras que usamos hoy son, en su mayoría, reliquias de los años 50 o 60 que están al límite de su vida útil.

Aquí es donde entran los trabajos que la IA no puede tocar. Necesitaremos especialistas en obra pública, técnicos de mantenimiento de infraestructuras críticas y profesionales de la construcción a una escala que no veíamos desde hace décadas. La inteligencia artificial puede optimizar un diseño en una pantalla, pero no puede bajar a una zanja a reparar una red de alta tensión ni puede levantar los edificios donde viviremos esos miles de millones de personas. La economía pesada va a ser el refugio laboral más seguro.

NUEVOS EMPLEOS EN EL SECTOR DE LA ENERGÍA Y LOS CENTROS DE DATOS

Este punto es clave y poca gente lo comenta. La IA consume una cantidad de electricidad que no es normal. Los centros de datos, que son básicamente naves industriales gigantescas llenas de ordenadores procesando datos sin parar, necesitan energía constante las 24 horas. Como las energías renovables actuales no pueden garantizar ese flujo fijo, el sector energético va a sufrir una transformación total.

Esto va a generar muchísimos puestos de trabajo en la generación y distribución de energía. Se habla incluso de que los centros de datos tendrán que fabricar su propia luz mediante turbinas de gas o pequeños reactores nucleares en el mismo sitio donde están instalados. Esto significa que vamos a necesitar técnicos especializados en energía nuclear, ingenieros de redes eléctricas y operarios de mantenimiento de plantas energéticas locales. Sin estos trabajadores, la inteligencia artificial simplemente se apaga.

EL REGRESO DE LA FABRICACIÓN CERCA

Durante años hemos llevado toda la producción a China, pero eso se está acabando por una cuestión de seguridad. Ahora se llevan conceptos como el near shoring, que consiste en fabricar lo más cerca posible de donde se consume, y el friend shoring, que es producir solo en países que sean aliados políticos.

Este movimiento va a resucitar la industria en muchos lugares donde se había perdido. Aunque las fábricas del futuro estén muy automatizadas, van a requerir un ejército de profesionales técnicos para gestionar esa robótica, controlar la logística pesada y asegurar que las cadenas de suministro no se rompan. El empleo se está desplazando de los servicios digitales puros hacia la gestión de la fabricación real y tangible.

LOS CIMIENTOS QUE SOSTIENEN EL MUNDO VIRTUAL

Para entender por qué estos trabajos son el futuro, me gusta mucho la analogía de Venecia. Esa ciudad lleva quince siglos aguantando sobre millones de pilotes de madera que están clavados en el lodo. Nadie los ve, pero si esos troncos fallan, los palacios se hunden. En nuestra economía, esos pilotes son la infraestructura física y la energía.

Los trabajos que van a crecer son los que se encargan de esos cimientos. Mientras el mundo del software se satura y los sueldos en tecnología pura empiezan a ajustarse porque la IA ya sabe programar, el valor de quien sabe manejar el mundo físico no para de subir. Estamos volviendo a una economía de materiales donde saber cómo se construye y se alimenta el mundo es la mejor garantía de futuro.

 
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